MUDITEL: los guardianes que consiguen que la historia de las telecomunicaciones siga viva (y funcionando)
Cuando pensamos en un museo, la mente suele dibujarnos vitrinas de cristal, carteles de “prohibido tocar” y piezas históricas durmiendo un sueño eterno bajo una luz tenue. Pero en A Coruña existe un lugar que rompe por completo este esquema. Un espacio donde las centralitas telefónicas hacen ruido, los teléfonos de disco dan tono y los telégrafos Morse emiten sus míticos pitidos. Es el MUDITEL (Museo Didáctico de Telecomunicaciones), y su historia es, ante todo, la historia de las personas que lo hacen posible.
En Inkolan, una plataforma dedicada a la gestión cartográfica y digital de las redes del futuro, nos sentimos profundamente conectados con su misión: la de proteger las raíces de las infraestructuras que hoy mueven el mundo.

El alma de MUDITEL: el trabajo del voluntariado técnico
Para entender el valor de MUDITEL hay que mirar a sus fundadores y mantenedores. La iniciativa nació de las manos de una asociación de profesionales, ingenieros y antiguos técnicos prejubilados de Telefónica. Personas que habían dedicado toda su vida laboral a tender cables, ajustar relés y levantar las redes de comunicación de nuestro país.
En lugar de dejar que esos conocimientos se perdieran con el cambio de siglo y la llegada de la era digital, decidieron unirse para rescatar del desguace y del olvido toneladas de material histórico.
Su labor diaria es pura artesanía tecnológica. Estos voluntarios limpian, reparan, fabrican piezas que ya no existen en el mercado y diseñan esquemas eléctricos para lograr lo imposible: que cada dispositivo expuesto funcione hoy exactamente igual que el día que se fabricó.
Si estás en Galicia o planeas una visita a A Coruña, te animamos encarecidamente a reservar una visita guiada en MUDITEL. No solo verás historia; la escucharás, la tocarás y la vivirás.

¿Qué se puede ver (y tocar) en este museo vivo?
MUDITEL está diseñado bajo una premisa fundamental: la didáctica a través de la experiencia. No se trata de mirar, se trata de experimentar. Su recorrido es un viaje interactivo en el tiempo a través de hitos que cambiaron la humanidad:
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El área de transmisión: el viaje comienza en 1857 con los telégrafos eléctricos de código Morse. Los visitantes pueden pulsar los manipuladores y ver cómo los impulsos viajan por la línea.
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La evolución del teléfono: desde los primeros terminales de madera y manivela hasta los teléfonos de góndola de los años 80.
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Las centrales de conmutación: es la joya de la corona. Los voluntarios han reconstruido los enormes armarios de centrales automáticas como los sistemas Rotary o Pentaconta. Ver cómo los engranajes mecánicos se mueven solos buscando la línea del abonado cuando marcas un número desde el otro lado de la sala es una experiencia mágica.
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Cables submarinos y radio: una muestra del despliegue físico y las tecnologías que permitieron acortar distancias entre continentes.
En cada visita de escolares, se puede ver con estos jóvenes se sorprenden al descubrir que para hablar con alguien hacía falta que una operadora conectara físicamente un cable en un panel. Ven que es algo real y no algo que pasa solo en la serie de ‘Las Chicas del Cable’.

MUDITEL e Inkolan: uniendo el pasado y el futuro de las redes
En Inkolan nos encanta mirar el trabajo de MUDITEL porque, de alguna manera, es mirarnos en un espejo temporal. Los técnicos que hoy mantienen con mimo esos hilos de cobre y centrales electromecánicas son los que pusieron los cimientos de la infraestructura que hoy gestionamos.
Hoy en día, las redes ya no hacen ruido; los datos viajan de forma invisible y silenciosa en forma de luz a través de cables de fibra óptica enterrados bajo el suelo. En Inkolan trabajamos mapeando, digitalizando y haciendo segura esa compleja red del subsuelo para evitar que sufra daños y garantizar que la sociedad siga comunicada.
Si estás en Galicia o planeas una visita a A Coruña, te animamos encarecidamente a reservar una visita guiada en MUDITEL. No solo verás historia; la escucharás, la tocarás y la vivirás.

